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lunes, 12 de abril de 2021

martes, 22 de diciembre de 2020

"Crónicas Zombi: Chacal" YA A LA VENTA

 ¿No tienes lectura para Navidad? Ya la tienes

"CRÓNICAS ZOMBI: CHACAL" YA A LA VENTA PARA KINDLE Y EN TAPA BLANDA



martes, 15 de diciembre de 2020

Crónicas Zombi: Chacal YA EN PREVENTA

 Crónicas Zombi: Chacal YA EN PREVENTA. Haz click en la imagen para comprarlo ahora y recibirlo en tu kindle automáticamente el día 22, día de su publicación. ¿A qué esperas?



viernes, 4 de diciembre de 2020

Avance de "Crónicas Zombi: Chacal"

CAPÍTULO 1

 

—¡Vamos, deprisa! —dijo mi padre mientras tiraba de mi madre para que se moviera más rápido. Ella, sin embargo, parecía más preocupada porque mi hermano mayor y yo pudiéramos perdernos, y por ese motivo me sujetaba de la muñeca con una fuerza que jamás habría imaginado que podría ejercer una mujer de su tamaño.
Los disparos tronaban en la oscuridad de la noche, y los focos de la frontera, lejos de aportar algo de iluminación, tan sólo nos cegaban los ojos cuando su resplandor nos alcanzaba. En el suelo, algunos infortunados que como nosotros trataban de cruzar al otro lado de la valla se retorcían de dolor, ya fuera por los disparos o por haberse enredado en el espino, y sus agónicos aullidos eran más escalofriantes que el balbuceo de los muertos vivientes en las calles de Tánger. Creí que jamás podría sacar de mi cabeza aquel horrendo sonido, pero el intento de mi familia de llegar a Ceuta se estaba convirtiendo en algo mucho más horrible.
Debido a la oscuridad, o tal vez al pánico, alguien en su afán de cruzar la derribada valla fronteriza chocó conmigo, consiguiendo que me soltara de mi madre y cayera al suelo. Aunque pude incorporarme enseguida, enseguida me di cuenta de que había perdido de vista a mi familia, y el miedo comenzó a invadirme.
—¡Khira! —me llamó mi hermano, para mi alivio, un instante más tarde, y cogiéndome de la mano me llevó de vuelta con mis padres. Mi madre, con el rostro lleno de lágrimas, me abrazó con tanta fuerza que casi me deja sin respiración.
—¡No podemos pararnos ahora, estamos en mitad de la frontera! —nos urgió mi padre casi empujándonos para que siguiéramos adelante—. ¡Farid, Khira, vamos! Ya casi hemos llegado.
No le creí porque trataba de darnos ánimos diciéndonos eso prácticamente desde que abandonamos Tánger. Aquella ciudad estaba completamente infestada de muertos vivientes, y según se decía, en España las cosas estaban controladas, así que mi familia, como tantas otras, se unió a un flujo migratorio que esa noche acabó por sobrepasar la frontera de Ceuta. Por lo que sabíamos, en el puerto unos ferris estaban evacuando a los españoles a la península, y nuestra única esperanza era conseguir coger uno de esos ferris.
Parecía una misión casi imposible, pero atravesar la frontera también lo parecía al principio, y ahora las dos vallas que separaban los dos países estaban en el suelo, siendo pisoteadas por una marabunta de gente desesperada que ni el ejército español se veía capaz de contener. Muchos años antes, el hermano de mi padre saltó esas mismas vallas para cruzar al otro lado en busca de un futuro mejor, ahora teníamos la esperanza de que él nos acogiera hasta que la pandemia de los muertos vivientes estuviera controlada.
La idea no me gustaba nada. No quería ir a un país extraño, donde hablaban un idioma que no conocía e incluso le rezaban a un dios distinto, y mucho menos si para ello tenía que cruzar el estrecho. El mar no me era desconocido porque mi familia y yo vivíamos cerca del puerto, así que lo veía a diario, y con frecuencia me bañaba en sus aguas… pero desde que el padre de una amiga, que era pescador, un día de tormenta no regresó a puerto, comencé a tenerle miedo.
—Por aquí —nos indicó mi padre una vez logramos atravesar la frontera. Los disparos quedaron atrás, aunque no tardarían en llegar refuerzos para contener la avalancha humana que se colaba por la brecha. Nunca supe quién o quiénes fueron los que tiraron la valla para permitirnos pasar, tampoco cómo lo hicieron, pero gracias a ellos pudimos colarnos en Ceuta y seguir luchando por nuestra supervivencia.
No llegué a enterarme muy bien de todo lo que pasó a continuación porque era de noche y tenía demasiado miedo como para prestar atención a algo más allá del camino que tenía al frente. Supe que mi padre nos dirigía siguiendo la línea de la costa en dirección al puerto, también que mucha otra gente iba a nuestro lado, algunos adelantándonos, algunos siendo adelantados, pero todos tan desesperados como nosotros mismos. En cierto momento tuvimos que desviarnos porque los miembros de un pequeño grupo comenzaron a pelearse entre ellos por las escasas posesiones que les quedaban, y en otro nos tiramos los cuatro al suelo cuando se escuchó un disparo cercano, aunque jamás supimos a qué fue debido y hacia quién iba dirigido. Más adelante se escuchó a un niño pequeño llorando, y pese a que mi madre hizo un amago de buscar el origen del llanto, mi padre la obligó a seguir adelante como si no hubiera escuchado nada.
—¿Falta mucho? —me atreví a preguntar cuando ya estaba cansada de andar. Probablemente fueran las primeras palabras que pronunciaba en toda la noche, y si me atreví a hacerlo fue sólo porque llevábamos un rato sin incidentes.
—Ya casi hemos llegado —contestó mi padre sin volverse a mirarme siquiera, concentrado en el camino—. Sólo un poco más.
Cuando quise darme cuenta el campo abierto acabó convirtiéndose en la calle de una ciudad, pero debido a que las luces de las farolas no funcionaban seguíamos igual de a oscuras que antes. Todavía íbamos rodeados de muchas de las personas que cruzaron la frontera con nosotros, aunque menos que al principio… sin embargo, mi mayor temor una vez allí comenzaron a ser los muertos vivientes.
Ya había tenido la desgracia de ver unos cuantos de ellos, y esas criaturas con aspecto humano, pero terriblemente mutiladas y con la mirada muerta, me daban pavor, de modo que en mis adentros recé con todas mis fuerzas para que ninguno de ellos apareciera por allí.
Tal vez Alá estuviera escuchándome, porque en un primer momento no tuvimos ningún encuentro con ellos… pero tampoco con nadie más. Daba la impresión de que la ciudad había quedado abandonada, como si todos se hubieran marchado.
—¿Por qué está tan oscuro? —pregunté con curiosidad.
—¡Silencio! —me exigió mi padre, que se frenó en seco e interpuso la mano para que no avanzáramos tampoco nosotros.
—No hagas preguntas —me susurró mi madre al tiempo que me colocaba bien el hiyab. Hacía sólo unas semanas desde que comencé a tener que llevarlo, casualmente al mismo tiempo que cumplí los doce años, y todavía no dominaba del todo bien la prenda.
—Ahora, vamos, rápido —nos indicó mi padre. No supe qué hizo que se detuviera, tal vez fuera la presencia de otras personas, porque me pareció escuchar algunos gritos en la distancia que sólo sirvieron para asustarme todavía más.
—¡Allí! —exclamó Farid señalando con el dedo al frente. Al final de la calle parecía haber algo que emitía luz, y que era hacia donde todos nos dirigíamos. Algunos de quienes venían en nuestra misma dirección echaron a correr al ver también la luz, y para no quedarnos atrás mi padre nos forzó a hacerlo nosotros.
—¡Deprisa! —ordenó tirando de mi madre, que a su vez tiraba de Farid y de mí.
El origen de aquella iluminación resultó ser una especie de pasillo que formaban tanto policías como militares en el puerto, y que llevaba hasta uno de los ferris que queríamos coger. Por ese pasillo humano pasaba gente, seguramente habitantes de Ceuta que abandonaban la ciudad en busca de algún lugar más seguro.
Sin embargo, aquella gente no parecía muy interesada en compartir su salida segura de la ciudad con nadie, porque nada más vernos los militares se colocaron en posición y alzaron sus armas, mientras que los policías metían prisa a la hilera de gente que tenían que evacuar.
Cuando abrieron fuego la nueva iluminación hizo que viera con total claridad, y con horror, cómo algunos de los que se lanzaron a la carrera en dirección al ferri caían abatidos por los disparos. Entonces era muy joven para entenderlo, pero era evidente que pretendía disuadir a nadie más de imitarlos. Por supuesto, fracasaron en su cometido, puesto que nadie frenó, ni siquiera mi familia y yo. Aquella era nuestra última oportunidad de escapar de los muertos vivientes. O eso creíamos al menos.
Pese a los intentos de los militares, al final toda una marea humana acabó estrellándose contra el pasillo, pero tal vez por estar preparados para aquella eventualidad soportaron la acometida sin que la horda pudiera penetrar en él. Ya no disparaban, aunque sí trataban de mantenernos alejados de allí empleando la fuerza bruta. Tras ellos, familias enteras trotaban a toda prisa en dirección al ferri sin volverse a mirarnos siquiera.
Si la valla y los disparos no nos detuvieron, el cordón militar lo iba a hacer aún menos, de modo que en cuanto los más atrasados fueron llegando la presión se fue haciendo cada vez mayor, y al final acabamos pegados a los militares. En aquel momento yo me sentía aplastada y zarandeada por quienes tenía tanto enfrente como atrás y a los lados, pero no protesté porque mi mayor preocupación era no soltar la mano de mi madre para no perderme otra vez.
Un grupito que teníamos justo enfrente acabó por ser presa del pánico, y comenzó a recurrir a la violencia para tratar de colarse en la cola del ferri. Los militares españoles cercanos tuvieron que responder a esa violencia con la suya propia para contenerlos, y en la confusión mi padre consiguió colarnos entre ellos y acercarnos más al cordón.
Ya creía que conseguiríamos atravesarlo cuando un nuevo grupo de militares llegó y nos bloquearon el paso, y volvimos a estar como al principio, aunque ahora en primera fila.
—¡Sacadnos de aquí, hijos de puta! —gritó alguien que tenía a mi espalda, y un chiquillo comenzó a gritar cuando sus padres lo alzaron en el aire con la esperanza de poder meterlo en el pasillo prácticamente lanzándolo dentro.
—¡Eh, puto moro, atrás! —bramó el militar que tenía enfrente cuando el tipo anterior trató de colarse en el pasillo, arrollándome en el proceso. Lo hizo con tanta fuerza que acabé soltándome de mi madre y cayendo hacia adelante; al mismo tiempo, tanto el hombre como el militar se enzarzaron en un intercambio de golpes.
Una mano me agarró del brazo para ayudarme a levantarme mientras yo todavía trataba de recuperarme del golpe. Pensé que sería mi madre, pero aunque de mujer, la mano era demasiado clara para ser la suya. Sin darme cuenta, al ser embestida acabé cayendo en el interior del pasillo, y quien me ofrecía ayuda era una mujer de piel morena, pero no tanto como la mía, y cabello negro que iba acompañada de un hombre y de dos niños, que debían ser sus hijos.
—Vamos, chiquilla, levanta —me urgió en mi propio idioma alzándome casi por la fuerza. Entonces, estando yo en pie, miró a un lado y otro, y al comprobar que los militares estaban demasiado distraídos para darse cuenta de lo que me había pasado, me arrancó el hiyab de la cabeza y lo arrojó a un lado, dejando mi pelo libre.
Su marido dijo algo que no entendí porque no sabía español, pero por el tono y la urgencia me pareció que le estaba metiendo prisa, y entonces ella me agarró de la mano.
—Ven con nosotros —dijo antes de comenzar a caminar y casi arrastrarme en dirección al ferri.
Me volví buscando con la vista a mi propia familia. Mi padre estaba forcejeando con un militar, pero tanto mi madre como Farid tenían la vista puesta en mí. Ella, ahora con mi hiyab en las manos, lloraba, y por un momento quise soltarme de esa desconocida y correr de vuelta a su lado, sin embargo, en cuanto percibió mis intenciones me hizo un gesto con la cabeza en dirección al ferri para indicarme que siguiera adelante.
—No… —murmuré echándome a llorar. No quería irme sin ellos, y mucho menos con unos desconocidos que iban a meterme en un barco que se adentraría en alta mar, pero en el fondo sentí que eso era lo que tenía que hacer, lo que mi madre quería que hiciera, y no me resistí.
Antes de volver la vista al frente, sin saber que ésa sería la última vez que vería a mi familia, mi mirada se cruzó con la de Farid. Él, al igual que mi madre, y a diferencia de mí, era consciente en ese momento de lo que suponía esa separación, y tal vez por ello percibí tristeza en sus ojos.

miércoles, 22 de abril de 2020

lunes, 24 de febrero de 2020

Actualización

Actualizada la sección "¿SABÍAS QUE...?" de Crónicas Zombi con información sobre Rhiannon y Generación Z

Recuerda que esta sección contiene SPOILES brutales. Entra bajo tu responsabilidad.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Por qué NO habrá segunda parte de Generación Z (3d3)

AVISO: El siguiente texto contiene SPOILERS de Generación Z y el resto de la saga de Crónicas Zombi. Lee bajo tu responsabilidad.

Sigamos por donde lo dejamos.
Tomada la decisión de matar a Cris me permití ser un poco más blando con los demás en cuanto a muertes (ya sólo mueren personajes nuevos y Ramón). Pero quise compensarlo a base de hacerles putadas. Vale, Susi no iba a morir, pero no iba a pasarlo precisamente bien en su historia... y empecé a fliparme un poco. La pobre sale muy escaldada, nadie puede negarlo... sin embargo, no al estilo de siempre. Lo que le ocurre más que al género del terror pertenecería al género de aventuras, aventuras un poco oscuras, un poco adultas, pero aventuras al fin y al cabo. Y nunca quise que Crónicas Zombi fuera por esos derroteros, muy respetables, pero que no son los que caracterizaban a la saga.
No quiero que parezca que reniego de Generación Z. Estoy muy, MUY, orgulloso de este libro, de hecho creo que es mi favorito de todos los que he escrito de la saga... pero no quiero llevarlo más allá. Habrá opiniones, claro, sin embargo, desde mi punto de vista, si somos un poco generosos, creo que Generación Z aún está dentro de la verosimilitud aceptable que más o menos he querido mantener en esta historia. Escribir Generación Z dos tendría un precio que ya no estoy dispuesto a pagar. La historia para conocer un poco más a Susi de mayor está contada, no hay nada que me impulse a hacerlo de todos modos ahí, y ya NO QUIERO hacer sufrir más o matar a los viejos personajes, que creo que se han ganado su descanso. Con esas premisas, un nuevo libro implicaría abandonar definitivamente el terror y trasladar la saga directamente al género de aventuras... que no digo que no estaría bien, seguro que no soy el único al que le gustaría ver a Susi corriendo más aventuras con Izan y compañía, pero nunca quise que Crónicas Zombi fuera de eso.
¿Significa esto que es el final de Crónicas Zombi? Sí y no. Sí es el final en cuanto a historia que se prolonga en el tiempo. No habrá Generación Z segunda parte, no habrá Nuestro peor enemigo III, ni tampoco nada parecido. La historia no irá más allá... ¿qué nos queda entonces? Tengo guardada la historia que quería contar de Dani (ocurre cuando él tiene unos 16 años y aún están en la Hermida) con la que seguro que me pondré un día de estos. Será una historia corta, tal vez de la extensión de Rhiannon.
También no descarto algún "spin-off" si se da la situación o me surge alguna idea que quiera plasmar, probablemente de nuevo en forma de historias cortas y con un solo personaje POV, pero ya estarían completamente desligadas del arco principal.
No es una decisión que me guste del todo. Me encantaría escribir más sobre las aventuras de Susi y compañía porque me ha encantado las que ya he escrito. Sin embargo prefiero mantener la "pureza" de Crónicas Zombi en la medida de lo que aún es posible.

Pues eso era todo lo que os quería contar. Espero que los motivos de mi decisión hayan quedado bien expuestos. Sin más que añadir, sólo desearos feliz Navidad, o la fiesta que esté más cerca en el calendario, si es que leéis esto en el futuro.

Por qué NO habrá segunda parte de Generación Z (2d3)

AVISO: El siguiente texto contiene SPOILERS de Generación Z y el resto de la saga de Crónicas Zombi. Lee bajo tu responsabilidad.

Como decía, el problema de introducir a los viejos personajes en Generación Z era la propia saga de Crónicas Zombi. Me gusta ser justo con mis personajes, no tanto en el sentido de que lo que les ocurre sea justo como de respetar sus arcos argumentales. Por ese motivo, una vez les di un final en Crónicas Zombi devolverlos a la acción conllevaba una injusticia... la injusticia de volver a estar en peligro.
Cuando me planteé escribir Crónicas Zombi quería contar una historia cercana (en el sentido de que los protagonistas eran gente común, algunos con más suerte que habilidad) y en cierto modo realista (sin demasiadas flipadas), pero también cruda, donde la muerte acechaba en cada esquina y nadie estaba a salvo... creo que es evidente que si bien los primeros libros podían ser así, a la larga fracasé estrepitosamente. Me gustaban los personajes, y me gustaba contar sus aventuras que llevarlos a la muerte. En los últimos libros, si bien se perdieron personajes importantes (Gonzalo, Sergio, Irene, Rhiannon, Ojos Verdes) es cierto que la crueldad y la crudeza ya no eran las que fueron antaño (en mi idea original, y cuando digo original me refiero a muuuucho antes de siquiera comenzar a escribir No hay lugar seguro, la idea era que al final Susi muriera y que Carlos y Sergio se mataran el uno al otro)
Y llegamos a Generación Z con esas dos premisas: por un lado el terror y la crueldad habían dejado en cierto modo paso a la aventura, y por el otro no quería matar a los personajes que se ganaron su supervivencia. Mala combinación para un libro de literatura Z, ¿verdad? Seguimos.
En mi cabeza había dos fuerzas contrapuestas en ese momento. Una era la necesidad de contar la historia de Susi, cosa que me apetecía mucho, la otra era saber que tendría que llevarme a algunos personajes por delante, cosa que no me apetecía nada. No fue un dilema fácil de solucionar, ni mucho menos. Ya tenía muy desarrollada la historia de Susi y de Izan, incluso parte escrita, cuando di con algo que, a priori, me parecía una solución, aunque resultara terrible.
En la historia inicial Cris estaba viva. El embarazo y el aborto habían sucedido igual, y por ese motivo no estaba en su mejor momento anímico, pero vivía. Las ideas en esta trama aún no estaban del todo desarrolladas, más o menos tenía claro lo que iba a hacer con Carlos (al que me planteé matar al final), pero no sabía qué hacer con Cris, porque no me encajaba su estado anímico con mandarla por ahí a buscar a Susi, pero tampoco quedándose en casa (donde básicamente no haría nada). La solución llegó de repente a mi cabeza: Cris está muerta. Recuerdo que cuando se me ocurrió estaba a punto de dormirme y salí de la cama a toda prisa para apuntarlo encima de las anotaciones que tenía sobre el personaje y su trama, como si pensara que se me iba a olvidar.
No fue una decisión fácil ni mucho menos. De hecho estuve mucho tiempo luchando por buscar una alternativa... pero era perfecta. Devolvía algo de crueldad al mundo, que falta le hacía, con una muerte nada heroica y sin significado alguno, y lubricaba TODAS las demás tramas del libro, que fluían mucho mejor con esa premisa. Como Thanos, al final fue inevitable, así que de un chasquido Cris desapareció para siempre.
Quiero reiterar lo jodida que fue esa decisión. Me estuve planteando bizarradas como que Judit tuviera su cuerpo zombificado escondido y tratara de revivirlo con la sangre de Izan (no es la primera absurdez así que se me ocurre, ya en Tierra de Muertos me planteé que el doctor le curara la ceguera a Sandra... la idea molaba bastante, pero al final el sentido común se impone siempre).

Por qué NO habrá segunda parte de Generación Z (1d3)

AVISO: El siguiente texto contiene SPOILERS de Generación Z y el resto de la saga de Crónicas Zombi. Lee bajo tu propia responsabilidad.

Empecemos por el principio (aunque luego veremos la ironía de esto). ¿De dónde surgió la idea de Generación Z? Para responder a esto tenemos que remontarnos unos años atrás, cuando tras Orígenes III me dispuse a emprender la enorme tarea de escribir Nuestro Peor Enemigo. Tras los primeros cálculos me di cuenta de que el final de la saga iba a ser un tocho de tres pares de narices (de ahí que acabara dividido en dos partes) donde además tenía que unir las tramas de ambos grupos. Como desarrollar todo eso prometía ser un trabajo complicado, decidí (y de ahí la ironía del principio) comenzar con el final, con el capítulo final que cerraría la saga. Este capítulo se me ocurrió que ocurriría 10 años en el futuro y estaría protagonizado por la única miembro del grupo principal que aún no tenía ningún capítulo propio (por una evidente cuestión de edad), que era Susi.
Este final, aunque fue escrito lo primero, no era definitivo. Tuve que hacer muchos cambios por cosas que cambiaron desde los planes iniciales hasta que los dos libros que cerraban la saga estuvieron escritos (como que el título de Rhiannon fuera heredado entre las Guerreras Salvajes, que surgió con la escritura del libro de Rhiannon, o la existencia de personajes secundarios como Ruth, Mikel, Cristobal y demás, que no se concretaron hasta Nuestro peor enemigo 2), pero básicamente reflejaba la idea de una Susi ya crecidita con ganas de ver qué hay fuera de las comunidades sin ser del todo consciente de los peligros reales del mundo exterior.
Pese a que la saga terminó como debía hacerlo (no diré con un final feliz, pero al menos con los cabos cerrados y cierta esperanza para los supervivientes después de tantos libros pasándolo mal), siempre me quedó la idea en la cabeza de contar un poco más sobre Susi y las aventuras que pudiera correr por ahí fuera en un mundo ya casi libre de zombis, pero todavía inseguro. Aunque me centré en otros proyectos (echadle un ojo a Los Marginados y Marc, el último terrícola, que seguro que os gusta pese a no haber sangre y muerte XD ), la idea siguió desarrollándose en mi cabeza, y al final tomé la decisión de escribir Generación Z.
En un origen tenía pensado que fuera una historia de Dani y de Susi (los dos niños de Crónicas Zombi), pero 6 años de diferencia son muchos a esas edades, y no terminaba de encajarlos juntos (para cuando Susi tuviera edad de andar por ahí sin supervisión paterna, por lo establecido en Nuestro peor enemigo 2 Dani ya era un padre de familia). Tenía una historia que contar con Dani (de lo que hablaré más adelante), pero al final la idea de Generación Z quedó reducida a la historia donde era Susi el motor principal. De hecho, en un comienzo quería que fuera una historia a lo Rhiannon, pero más lagar; es decir, donde todos los capítulos fueran protagonizados por Susi. Más o menos sería lo mismo que Generación Z pero sólo con sus capítulos. Sin embargo, conforme fui desarrollando la historia me di cuenta de que esto se quedaba corto. Quería evitar meter a los protagonistas "adultos" de Crónicas Zombi, pero no podía centrarlo todo en Susi (todavía seguía con la idea de que Dani aportara algo, tenía ya en mente la historia de Izan, que necesitaba desarrollo en primera persona, etc), así que tuve que volver a la estructura tradicional de varios personajes POV de Crónicas Zombi.
Esto ya exigía traer de vuelta a todo el viejo plantel, que no voy a mentir, también me apetecía contar un poco cómo les había ido en la vida... pero a su vez tenía un problema. Un problema llamado Crónicas Zombi.

Sigue en la parte 2

martes, 29 de octubre de 2019

lunes, 23 de septiembre de 2019

¡Generación Z ya está escrito!

Ayer, domingo 22 de Septiembre de 2019, acabó la fase de escritura de Generación Z. Todavía queda una larga y pesada corrección, seguida de otra corrección igual de larga y pesada para dejarlo todo bien pulido y listo para publicar, pero lo que es el texto ya está escrito.

Dar fechas sería precipitado, y no me gusta hacerlo para no meterme presión, que las prisas no son buenas, pero no creo que tarde más de dos meses en hacer las correcciones, de modo que podría estar todo listo para noviembre, mucho antes de lo previsto (calculé que estaría para Navidad).
En cualquier caso, iré informando de los avances, como siempre.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Nuevas imágenes en Personajes

Generación Z ya es un hecho, así que he actualizado la sección de Personajes para que muestre datos e imágenes de algunos de los personajes de Generación Z. De momento sólo he hecho "crecer" a algunos por los que el tiempo ha pasado, no hay personajes nuevos.
PERSONAJES
Antes de pasaros por ahí recordad que la sección contiene SPOILERS de TODO (salvo Generación Z)